Mi opinión sobre Guardiola

Por Íñigo Vera Fajardo

Pep ha faltado a la decencia al revertir la tendencia de un Madrid que ponía el fútbol cuando el Barça esgrimía los lloros. Esta actitud es del todo despreciable, por no decir intolerable. Es el actor principal en una conspiración con sede en el campo nuevo y que cada semana o dos semanas ejemplifica Messi, su brazo ejecutor en el campo, regalando belleza futbolera con la complicidad de sus compañeros, pero envueltos en un aura de manos negras de connivencia arbitral. Pep se atreve a perder un solo partido en liga, ganar la Supercopa y eliminar al Madrid de la Copa, seguir vivo en Champions, tener un bagaje de 13 de 16 títulos posibles, y todo con la osadía de hacer de la cantera un modelo de juego que enamora a todo el planeta. Como ya he dicho, es intolerable.


El entrenador del Barça ha incurrido en una falta de respeto monumental al demostrar un saber estar importante donde otros como Alves, Xavi o el propio Rossell debieran tomar nota, puesto que se atreve a alentar a estos mostrándoles que hablar del árbitro no es el camino y enseñando a la prensa que quizás tanta sospecha en el futbol español resta credibilidad al deporte. Vaya con Pep, alguno debiera comentarle que siempre puede existir un parking donde esperar al árbitro tras el partido. Ha cometido la desfachatez de cuestionar ese camino, el de la riña y el titular gratuito, como tratando de decir que el fútbol se juega en el campo y no en las tertulias de las teles o portadas de los periódicos que muestran las realidades que repiten los aficionados hasta la saciedad haciendo que se conviertan en verdades. ¡Menudo atrevimiento el del de Santpedor!

Pep es un cínico que no dice verdades, que nadie lo toma en serio cuando defiende a sus jugadores y saca la cara por ellos ante un mal resultado, incluso a 7 puntos de un Madrid exhuberante. No se lo cree nadie cuando da la mano tras la derrota, cuando prefiere dar la alternativa en verano a un chaval o cuando sale a la palestra en rueda de prensa para torear a la egolatría. No, mea colonia y es un falso humilde que osa minimizar los errores de sus jugadores, que no señala a nadie cada vez que no salen las cosas para poder apropiarse de la victoria en exclusividad. Tiene la mala manía de reconocer errores propios apostando por su vestuario sin alimentar problemas con topos y no amenazando con espantadas cuando el ambiente está enrarecido.

Es tan sobrado que no tiene un portavoz que incendie la verdad, que hay que expulsar del fútbol nacional porque habla bien del prójimo cuando todo el mundo sabe que eso no se lleva bien más que con la ironía, porque lo que hacen Nadal y Djokovic tras 6 horas de partido al darse la mano no debe ser ejemplo de nada, porque reconoce que el Madrid está siendo mejor porque va por delante. Eso no vende nada y por tanto, es necesario el hooliganismo para potenciar la verdadera cara de un Guardiola fin de ciclo que ve el ojo en el dedo pero no la viga en el propio. Tal gallardía debería ser erradicada puesto que, como todo el mundo sabe, supone un ejercicio de cinismo brutal antimodélico.

El resto, "inshidias"...

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